20 feb. 2013

Ojos que no ven, corazón que... Sí, si siente.

Mientras que a penas le das importancia a mi existencia, yo no puedo dejar de pensar en tu mirada. ¿No te parece irónico? Yo volcando mis cinco sentidos en ti y tú sin darte cuenta... Y aunque fueras capaz de ver lo que siento, yo no lo sería de dar el paso. Ese gran paso que supone abrirte mi no tan pequeño corazón. No podría decirte que tu sonrisa me vuelve loca, que cuando noto tu presencia mi cuerpo no puede dejar de temblar un instante, que cuando nuestras pupilas se cruzan, siendo o no de casualidad, me siento la persona más feliz del puto planeta, que sería capaz de reconocer tu perfume entre una población entera. Si consiguiera decir algo, solo diría lo mucho que te odio. Te odio más que a nadie por haberme enamorado con tus detalles, por hacerme ver insignificantes cada una de tus imperfecciones comparadas con tus virtudes. Puede que no seas el príncipe azul con el que siempre había soñado, pero eres perfecto a tu manera, esa manera que me hace perder el control de esta situación. Sé que este sin fin de cuestiones no me llevan a ninguna parte, pero por más que lo intento no puedo quitarme de la cabeza tu sonrisa ni tus palabras. No sabes cuanto duele obligar a la cabeza a ignorar al corazón.

18 feb. 2013

No soy fan de los finales, aunque sean felices.

Queramos o no, todo acaba. A veces tenemos finales que nos dejan un buen sabor de boca y otras veces simplemente tenemos ganas de llorar por no explotar de rabia. Puede que algunos no sean finales, solo un punto y aparte... Pero la espera hasta el siguiente párrafo parece eterna desde la cima de ese punto, aunque como todo, acaba llegando antes de que te des cuenta. No soy fan de los finales, a mi lo que me gusta es el nudo de la historia, y será por eso que cada vez que algo termina me pongo melancólica y en vez de sentirme orgullosa por todo lo vivido solo lloro porque no voy a revivirlo.