20 may. 2012

Un sueño hecho realidad.


-Cuántas veces había estado soñando con este momento. Este instante en el que está tumbado a mi lado, rodeándome con su perfilado brazo. Ahora mismo está dormido, y por suerte no se ha dado cuenta de que me he llevado toda la noche mirándole fijamente. Me encanta observarle, se ha convertido en mi afición favorita. ¿A quién no le encantaría presenciar sus grandes ojos verdosos o su blanca sonrisa encandiladora? Eh, espera, creo que se está despertando. Voy a hacerme la dormida.
-Qué bien he dormido, aunque he teido la impresión de que me observaban constantemente. Será otro sueño de esos raros que tengo siempre. ¿Qué hora será? Imagino que sobre las 10. Un momento, ahí esta ella, acurrucada a mí como una niña pequeña. Creo que eso es lo que más me gusta de ella, sus momentos de niñez. Pero, ¿qué estoy diciendo? No sabría elegir qué es lo que más me gusta de ella porque todo lo suyo me fascina. ¿Qué tal si la despierto con un beso en los labios? Siempre dice que es la mejor manera de empezar el día. Sí, se lo voy a dar.
-¿Me está besando? Sí, lo esta haciendo y me encanta. Abro los ojos. Nuestros ojos se han encontrado y parecen no separarse nunca. Estamos empezando una guerrilla, yo le llamo la guerra del "tequiero,yomas", y por lo visto hoy no va a haber un perdedor. Todavía no me acostumbro a esto, a estar a su lado día y noche, porque es tan increíble la sensación que siento cuando estoy a menos de 1 metro de él que me cuesta creerlo. A veces le digo que me pellizque para ver si es otro de mis sueños junto a él, me pellizca y yo pongo cara de dolor pero a la vez felicidad al ver que no lo es, y acaba riéndose. Su risa, enamoraría a cualquiera, su sonrisa es alucinante y si le añadimos su voz al reirse es más fantástica todavía. Me acuerdo perfectamente del día en el que le canté su canción favorita: Somos, de Melocos. Ese grupo fue el que nos unió por completo en su concierto, y se me ocurrió cantarle su canción cuando hicimos un mes. Nunca pensé que aquella descripción que hacían los libros cursis sobre el amor fuera real. Vale, me he enamorado hasta las trancas.
-No me habría imaginado hace cuatro meses que esta chica de ojos negros hubiera conseguido enamorarme. Porque esa es la verdad, estoy enamorado. No me cansaría de besarla, mirarla, decirle que le quiero, oír su voz y tantas otras cosas que han conseguido marcarme para siempre como un tatuaje en el corazón. Ninguno de los momentos que hemos vivido se me han olvidado, se quedado grabados en mi memoria uno a uno. Como aquel en el que me contó que de pequeña creía que su cabeza era una cámara de vídeo, y cuando algún momento le encantaba se daba en la oreja como si fuera el botón de "REC" y salía un "bip" de su boca. Yo me reía por la ocurrencia y ella se enfadaba porque se sentía aludida, pero entonces yo la besaba y fue la mejor reconciliación que pudo haber. También me acuerdo del día que me cantó mi canción favorita, solo había pasado un mes desde que empezamos a salir, pero ya estaba perdidamente enamorado. Y con aquella canción que cantaba mientras me sonreía consiguió enamorarme mucho más. Se me cae la baba cuando la ve sonreír. La quiero. La amo.
-No se me va de la cabeza el "Te amo" cuando me mira. Eso es porque lo amo, lo amo y lo amo con todas mis fuerzas.