28 abr. 2013

Ansias de primavera.

Ven. Ayúdame a desabrocharme el abrigo, que parece que ya hace buen tiempo ahí fuera. Aunque quedan pequeñas nubes de tormenta. Ellas siempre con ganas de quedarse, y el sol, aliado de la primavera, empujándolas con fuerza. Ven, no quiero que solo el cielo esté despejado. También quiero que salga el sol aquí, necesito que me ayudes a ver la vida de otro color. Me hacen falta fuerzas, para que como esa estrella gigante, consiga derribar a esas no tan pequeñas nubes tormentosas. Ven a arroparme para no tener más frío, a incitarme a decir lo que no puedo. Hazme gritar hasta quedarme sin voz si eso me hará sentir mejor. Seca mis lágrimas cuando me derrumbe y déjame llorar cuando lo necesite. Ahora todo está mejor, siento calor en mí y mis ojos ya no están enrojecidos. Sabía que con tu ayuda todo sería más fácil, sabía que tenerte cerca me haría bien. Pero ten cuidado, mañana cuando no esté preparada volverá la tormenta. Porque siempre vuelve, cada invierno llega una nueva. A veces más severa que otras pero siempre dolorosas. Quédate conmigo. Porque cuando llegue la siguiente no quiero enfrentarme a ella sin tu ayuda. No quiero seguir sin tus dedos rozando mis mejillas para secarlas. No puedo sobrevivir sin olor cada mañana. Y si te vas, mi mente no dejará de torturarse con tus latidos. Los que ya me sé de memoria, de las incontables veces que me apoyo sobre tu pecho cuando me abrazas.

"Tranquila, lo bueno se hace esperar"


Odio esta sensación de vacío. Me oprime el pecho y cuando menos me lo espero me hace llorar como si se tratase del fin de algo que ni siquiera ha empezado. "Tranquila, lo bueno se hace esperar" dicen. No sabía a qué tipo de espera se referían, si duraría días o meses. Y sigo sin saberlo, lo único que sé es que duele. Necesito de ti, y aún no te conozco. Solo necesito que mi suerte vuelva a cambiar de dirección, y si lo hace, que sea para quedarse. No me sirven las palabras vacías ni los silencios incómodos. Yo quiero sonrisas sin forzar, risas que no parezcan acabar, besos inesperados, miradas cómplices, paseos eternos que se hagan cortos, despedidas empapadas de te quieros, un "ya te echo de menos" cuando aún no haya cruzado la calle, que no sea siempre el sol motivo de felicidad y la lluvia de tristeza... Quiero que aprendas a quererme, no prometo que sea tarea fácil, pero prometo que merecerá la pena.