11 nov. 2011

Es difícil admitir que has perdido.

Y entonces empieza a doler más cuando te das cuenta de lo que has perdido, de que ya no volverá, de que ya no habrá ese te quiero después de cada adiós, que ya no podrás hablar de que eres feliz gracias a esa persona, entonces empiezas a madurar por enésima vez. Porque se madura con los daños, no con los años. Que ser fuerte no significa que cuando te peleas ganes a todos, que ser fuerte significa llorar en tu habitación, secarte las lágrimas y hacer somo si nada hubiese pasado. Sé que es difícil renunciar a ganar, sé que es difícil decir "he perdido", sé que es difícil admitir que le echas de menos, y más difícil aún con el "volverá". Porque no, no vuelve, ni él, ni las ganas de reír.

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